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lunes, 8 de agosto de 2011

Pirineos Atlánticos (la crónica)


Ver mapa más grande


Dormir un día fuera de casa da para mucho si tienes los Pirineos a tiro de piedra. Al menos, la parte atlántica. Así que, aprovechando las típicas ofertas de hoteles de estaciones de esquí que no se llenan en agosto, reservamos la noche del sábado en Formigal, así, sobre la marcha... y a partir de ahí, a idear un recorrido que nos llevara hasta allí el sábado y que nos devolviera el domingo.

La excursión propiamente dicha la comenzamos en Bera (Vera de Bidasoa), Navarra. Hasta allí avanzamos por autopista desde casa sin más reseña que el calor que empezaba a apretar. El objetivo era recorrer algunos de los puertos de esa zona del Pirineo que no conocíamos. Ya no se trataba de subir los más famosos, que hemos pasado más de una vez en algunos casos, sino más bien ir hilando algunos pasos de menor entidad, pero no de menor belleza. Esas líneas del mapa que son estrechas, retorcidas y de color blanco.


El caso es que, ya fuera de la N-121A, desde Bera, -pueblo que merece una visita pero que el calor y la ropa de moto no invitaba a pasear-, un corto ascenso lleva al alto de Ibardin (347 m.) [NA-1310], el primero de los puertos del día. Lo más reseñable, como paso fronterizo que es, es la presencia de tiendas para que los franceses compren tabaco y alcohol a precio español. Aparte de eso, el descenso sinuoso hacia el lado francés ofrece apacibles vistas de la zona próxima a San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz / Donibane Lohizune)

Col d'Ibardin: descenso hacia Herboure
Lado francés del puerto de Ibardin

Ainhoa
Detalle de Ainhoa

Una vez al otro lado, en la parte baja, la carretera atraviesa alguno de los pueblos más bonitos de la zona interior del País Vasco francés, como Ainhoa, Espelette (Ezpeleta), Saint-Jean-Pied-de-Port (Donibane Garazi) a través de pequeños pasos como el de St. Ignace o Pinodiéta, antes de enfrentarse a subidas más entidad, las que dan acceso a la zona alta de Iraty. Para ello hay que empalmar los pasos de Haltza (782 m.), Burdincurutcheta (1.125 m.), Heguichouri (1.284 m.) y Bagargui (1.327 m.) para acceder a la población de Larrau. [D18 + D19: Saint Jean Pied de Port - Larrau] Habíamos parado a comer en una cuneta al sol, a disfrutar de las vistas de una carretera que se veía unir loma tras loma al sur de donde estábamos. Me prometí buscarla en el mapa para recorrerla en alguna ocasión, pues tenía muy buena pinta.

Subiendo hacia los cols d'Iraty (Haltza, Burdincurutcheta, Heguichouri, Bagargui)
Parada a comer en la subida a Iraty desde Saint Jean Pied de Port

Desde Larrau comienza la ascensión que lleva a la estación de esquí de La-Pierre-Saint-Martin a través de los puertos de Souscousse (1.216 m.) y Soudet (1.540 m.). [D113 por Saint-Engrace]

Col de Soudet
Col de Soudet

Antes de llegar a la frontera (el paso a España está a más de 1.700 m. un par de kilómetros más arriba), nos desviamos hacia el sur para avanzar hacia el este a través de los pasos de Labays (1.359 m.) y Bouzeou (1.009 m.), un camino asfaltado de apenas un carril de ancho que se recorre sin apenas poder utilizar la tercera marcha, pues la gravilla abunda en cada curva. [D441: col de Labays - Lées-Athas]

Venta en el alto del Portalet
Venta en el Portalet

Descenso hacia el valle de Tena desde el Portalet
Descenso hacia Formigal

A partir de ahí, lo obvio es pasar hacia la zona de Laruns por el Col de Marie Blanque (1.035 m.), pero como ya lo conocíamos, decidimos pasar más al sur a través del bosque de Bager y Arudy [D918: Asasp - Arudy]. Una vez ya en el valle que remontaba el curso de la Gave d'Ossau, sólo quedaba subir el Portalet (1.794 m.) para llegar a la frontera española y descender apenas cuatro o cinco kilómetros hasta Formigal. [D934: Arudy - Pourtalet / A136: Portalet - Formigal].

Formigal
Formigal

A la mañana siguiente el cielo estaba encapotado, pero parecía que iba a aguantar antes de descargar, así que continuamos descendiendo hacia el sur para tomar el desvío que lleva al balneario de Panticosa a través de la Garganta del Escalar. [A2606]

Panticosa
Panticosa

Panticosa
Panticosa


Somport: hacia el lado español
Mirando hacia el lado español desde la cima del Somport

Somport
Somport: lado francés

Después de dejar Panticosa, y volver por donde se ha subido, pues no hay otra opción, decidimos descender hacia Sabiñánigo y Jaca para remontar el Somport (1.650 m.), uno de los puertos grandes de los Pirineos que ninguno de los dos conocíamos. [N330]. El descenso por el lado francés [N134], más retorcido que el español, que es casi una autopista, nos sorprende por su belleza.

Sarrance
Sarrance

Proseguimos el descenso hasta Sarrance, donde, como llueve y eso nos impide comer tranquilamente en una cuneta, entramos en un restaurante a darnos un homenaje en forma de patés y ensaladas. Con el estómago lleno, cambiamos de valle y pasamos hasta Tardets-Sorholus (Atharratze Sorholüze), donde comienza el ascenso a lo que sería el descubrimiento del viaje: el puerto de Burdin Olatze (892 m.) [D117 entre Alcay y Mendive]. Una tira de asfalto estrecho y a veces sin afirmar, frecuentemente invadido por vacas testarudas, con lluvia y con niebla que, cuando las nubes se despejan, da lugar a unas vistas difícilmente superables.

Burdin Olatze hacia Mendive
Remontando Burdin Olatze, todavía en la parte con niebla

Burdin Olatze hacia Mendive
Paso de Burdin Olatze hacia Mendive (Mendibe)

Burdin Olatze hacia Mendive
Burdin Olatze; descenso hacia Saint-Jean-Pied-de-Port

Burdin Olatze hacia Mendive
Antígona en Burdin Olatze

Para ese entonces Julia, al ver la subida a Iraty a nuestra izquierda, ya se había dado cuenta de que era la carretera que habíamos visto el día anterior mientras comíamos.

Puerto de Ispegui
Parada en el lado navarro de Ispeguy (o Izpegi)

De nuevo en la parte baja volvemos a cruzar Saint Jean Pied de Port para remontar el puerto de Ispeguy (Izpegi, 672 m.) [D949 + NA-2600 entre Saint-Etienne-de-Baïgorry y Erratzu] y pasar de nuevo a Navarra para remontar el siguiente puerto hasta Francia (Otxondo, 602 m.) [N-121B] y volver de nuevo a Navarra por el paso de Lizarrieta (441 m.) [D306 + NA-400 Entre Sare y Etxalar]. A partir de ahí, ya en Lesaka, tomamos de nuevo la N-121A que nos lleva a Bera y, de nuevo a la autopista camino de casa.

domingo, 3 de julio de 2011

ESCANDINAVIA 2011: Las crónicas (2)

SEGUNDA PARTE:
SUECIA Y SU COSTA BÁLTICA

4 de junio
Lund (55,70ºN/13,19ºE) - Katrineholm (58,99ºN/16,20ºE)

SUECIA

Paseo matutino por Lund
Domkirkan, en Lund
Por la mañana, después de que el sol comezara a achicharrarnos a las seis de la mañana (es que el apartahotel abuardillado era una preciosidad, pero una preciosidad expuesta a un sol que aquí a las seis de la mañana da bastante guerra). Por la mañana, decía, hemos dado un paseo por el casco histórico de Lund. Ha sido nuestro primer paseo turístico, lo que nos ha permitido disfrutar de la catedral románica (enorme comparada con el románico rural de nuestra tierra), la plaza del mercado y ciertos paisajes del centro histórico que bien valen esa caminata a horas tan intempestivas. De hecho, a las diez ya estábamos montados en la moto camino de Katrineholm, donde a última hora de ayer habíamos reservado un hotel con encanto. Vamos, con encanto acumulado desde el año 36 concretamente.

Al principio del día tuvimos que deshacer el camino que ayer hicimos desde Helsingborg, ya que en principio pensábamos haber entrado a Suecia por el puente de Oresund, pero al estar cerrado tuvimos que dar una vuelta que ahora nos obliga a deshacer unas decenas de kilómetros. Qué más da. Estamos contentos. Hace bueno, estamos cansados porque no hemos dormido demasido por el sol pero ya estamos en Escandinavia. Así que ahora toca seguir avanzando hacia el norte.

Área de descanso de Skjöboda
Área de descanso de Skjoböda
Una de las primeras paradas del día la hacemos en un área de descanso con vistas a un lago. Objetivamente, es un lugar al que iría gustosamente a comer sólo por el hecho de disfrutar de las vistas. Más adelante comeremos en un Burger King, y poco después dejaremos la autopista para ir por una carretera nacional recta y aburrida, pero rápida y práctica. Habitualmente tiene tres carriles, uno en un sentido y dos en otro. Al final del día habremos recorrido algo más de 500 kilómetros, dos tercios de ellos por la E4, una carretera cuyos más de 2.000 kilómetros recorrermos casi completamente en los próximos días. Además, hemos llegado a Katrineholm  a tiempo de dar un paseo por la ciudad  y buscar una terraza donde cenar al sol.

5 de junio
Katrineholm (58,99ºN/16,20ºE) - Sundsvall (62,39ºN/17,31ºE)

SUECIA

Castillo de Wik
Castillo de Wik
Poco a poco iremos dejando los lagos del centro de Suecia para ir hacia la costa báltica por la carretera E4. Avanzamos por ella a buen ritmo. Es fácil de recorrer, rozando lo aburrido, pero la escala nórdica de los paisajes (para los que estamos acostumbrados a los valles más cerrados y enrevesados del norte de España) compensa lo simple del trazado, eminentemente rectilíneo.

Aprovechamos para parar a descansar los desvíos a los sitios pintorescos. El primero en el que paramos es Wiks Slott, que significa, por lo que pudimos ver, castillo de Wik. Apuntamos una nueva palabra en la lista de palabras suecas y disfrutamos del descanso haciendo fotos al castillo, donde las suecas aprovechan cada rayo de sol para tumbarse en una toalla e intentar, habitualmente en vano, broncearse.

Embalse de Alvkarleby
Embalse de Alvkarleby.
La siguiente parada, ya para comer, fue en una presa preparada para la pesca de salmones. La verdad es que la pesca es el deporte rey en toda Escandinavia: ni hockey, ni fútbol, ni esquí nórdico. Lo que más les gusta es pescar, y en cada rincón ves a gente cargando con cañas camino de la orilla de algún río o lago. En un desvío posterior daríamos al azar también con un embarcadero ya acostado sobre el mar Báltico. Los siguientes mil kilómetros los pasaremos a su vera, aunque la carretera E4, que llega hasta Finlandia, pasa cerca de la costa, pero sin estar exactamente situada en el litoral. Las vistas son más de carretera de interior, con bosques y lagos, pero al menos está al abrigo del aire frío que llega del Golfo de Botnia.

Tras otros quinientos kilómetros aproximadamente llegamos a Sundsvall, una ciudad portuaria de poco más de 50.000 habitantes caracterizada por estar construida en piedra en estilo prusiano. De hecho, si la recorres dando un paseo, tienes la sensación de estar más en Centroeuropa que a 62 grados norte. El caso es que la ciudad, que originariamente era de madera, se quemó por completo en 1888 y como la financiación para su reconstrucción fue obra de los alemanes (interesados por el comercio con la zona), lo hicieron siguiendo el estilo . Por eso mismo es hoy una ciudad exótica en el país, conocida como Stenstaden ('ciudad de piedra')

6 de junio
Sundsvall (62,39ºN/17,31ºE) - Lulea (65,58ºN/22,16ºE)

SUECIA

Iglesia y cementerio de Grundsunda
Cementerio de Grundsunda con su campanario exento de madera.
El 6 de junio es festivo en Suecia. Afortunadamente, y gracias a la guía que llevábamos en el baúl, estábamos avisados. No nos impidió seguir con el plan previsto: continuar avanzando hacia el norte por la E4. El momento más tenso del día, después de que, nada más entrar la reserva, haber dejado pasar una gasolinera pensando que en la próxima estaría eso, próxima. Pues no. Tocó pasar a conducción económica, porque hasta que no llevábamos más de 400 kilómetros de depósito, no apareció otra gasolinera. De hecho, entraron casi 17 litros en un tanque que tiene una capacidad nominal de 16 litros. No me preguntéis cómo.

Clásicos americanos en Grunsunda
Clásicos americanos. En Suecia vimos muchos.
Las paradas del día fueron especialmente bonitas, además. La primera, en el cementerio de Grundsunda, donde además del reclamo que suponía el cementerio con su campanario de madera, una concentración de coches clásicos americanos animaba el ambiente. Más adelante, ya en la costa báltica, encontramos un lugar donde comer de lujo, una especie de merendero en mitad del césped y con vistas al mar y las islas Knaven. La gracia, eso sí, es que la carretera que nos devolvía a la E4 estaba sin asfaltar. No es que estuviera en obras, sino que era así. De todas formas, estaba afirmada de tal forma que se puede decir que he circulado por carreteras con asfalto pero más incómodas o difíciles.

Embarcadero de Langvind en el Báltico
Embarcadero en el Báltico
Así hasta que llegamos a Lulea, donde justo en el momento de aparcar la moto frente al hotel, saltó el chivato de que se había fundido una bombilla. Se trataba de la luz de cruce, así que por lo menos teníamos práctica cambiándola. Además, en un alarde de previsión, llevábamos repuesto. Cogimos una plaza de garaje para poder trabajar cómodos en la moto y en menos de la mitad de tiempo que la vez anterior (bajo una marquesina durante una tormenta en un viaje por el sur de Francia) resolvimos el problema.

CRÓNICAS (en este blog)

 1  Primera parte: objetivo Escandinavia

 3  Tercera parte: Finlandia, el Círculo Polar y Cabo Norte

viernes, 1 de julio de 2011

ESCANDINAVIA 2011: Las crónicas (1)

PRIMERA PARTE:
OBJETIVO ESCANDINAVIA

1 de junio
Bilbao (43,25ºN/2,93ºW) - Saran (47,95ºN/1,85E)

ESPAÑA, FRANCIA

Área de descanso en la A63, a la altura de Labenne
La moto en un área de descanso de la autopista
El día anterior ya había dejado la moto cargada en el garaje mientras Julia llegaba del trabajo. Un poco de tetris previo había permitido, además, que la ropa (envasada por tipos en bolsas para congelados para poderla prensar y que fuera fácil hacer y deshacer la bolsa interior de la maleta) entrara en su continente. El baúl también estaba lleno y, por primera vez, llevábamos un petate atado por encima del baúl. En él llevábamos principalmente comida, pues los precios nórdicos invitan a ajustar el presupuesto de los pobres habitantes del sur de Europa. La bolsa sobredepósito queda reservada, eminentemente, para las cámaras fotográficas. Así que salimos, y como las dos primeras etapas son de transición pura y dura, cogemos la autopista desde el principio. Aunque sea de peaje. Se trata de avanzar, de hacer kilómetros hacia el norte. Y eso hacemos: dejamos atrás la lluvia en Vizcaya, los viñedos de chacolí de la zona de Getaria, los pinares de Las Landas...

Las paradas son sólo para comer (estrenamos los útiles de pic-nic que compramos poco antes en una escapada al Décathlon) y repostar, amén de los peajes. De esa forma, cansados más por el aburrimiento de la autopista que por el esfuerzo físico, llegamos a nuetro destino antes de las nueve de la noche. Esa noche nos alojamos en un hotel Kyriad en Saran, una población adosada a Orléans. Como el de la segunda noche, lo habíamos reservado por internet a través de booking. Para nosotros es muy cómodo cargar con un miniportátil e ir reservando hoteles con wifi para ir buscando hotel noche por noche. Lo mejor del día es que hace bueno y que, sobre todo, por fin estamos en marcha.

2 de junio
Saran (47,95ºN/1,85E) - Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE)

FRANCIA, BÉLGICA, ALEMANIA


Hoy dormiremos a una latitud de 52º. Obviamente, 52 N, porque todo en este viaje es un avanzar hacia el norte. Llevamos dos días de autopista, separados (o unidos, según se mire) por una noche en un hotel de carretera a las afueras de Orléans. Hasta que hemos llegado al segundo hotel que teníamos reservado, una preciosidad de hotel rural en el que las habitaciones son temáticas (la nuestra es la habitación Harley-Davidson), y están en diferentes edificios en torno a un patio desde el que escribo mientras tomo una cerveza. Para algo estamos en Alemania. Bueno, ayer estábamos en Francia y también me tomé una cerveza, así que mejor dejamos los tipismos geográficos para otro momento.

Esta primera fase, al menos hasta que lleguemos a Suecia, procuramos avanzar rápidamente. Nada de carreteras secundarias, nada de rodeos, nada que no sea el camino más rápido. Obviamente, la autopista, sobre todo en Alemania, donde son rápidas de verdad. Qué diferencia con la anterior vez que recorrimos la autobahn. Entonces Antígona (la moto, una BMW F800S) estaba aún limitada. Ahora, los cruceros son mucho más rápidos, por más que el viento se empeñe en lo contrario. Ahora que lo pienso, llevamos dos días luchando contra el aire, que siempre ha soplado a la contra. Supongo que sea algo habitual en la zona. No en vano, hemos visto cientos de molinos de viento, sobre todo desde el centro de Francia hacia el norte: Île-de-France, Picardía. Pas-de-Calais tiene las cunetas de sus autopistas sembradas de aerogeneradores, como si fueran árboles que bordean una antigua carretera nacional, pero a una escala ciclópea.

Mirando la carta de cervezas de una gasolinera
Latas de cerveza de litro en una
gasolinera alemana (foto farandwell)
Hemos pasado al oeste de Alemania a través de Bélgica, que hemos atravesado a la altura de Lieja, para entrar por Aquisgrán. Antes, a primera hora del día, habíamos atravesado París por sus radiales. De hecho, si me dicen que iba a ver París y no iba a parar, ni me lo creo. Casi del mismo modo hemos atravesado Bélgica, reconociendo el nombre de sus ciudades a partir de los carteles de los desvíos de la autopista. Todo lo más, hemos repostado en ese país, pero pese a la ausencia de gobierno, hemos tenido que pasar la tarjeta por la máquina para pagar la gasolina.

En Alemania, la autobahn es protagonista. Tanto, que parece que puedas llegar a cualquier sitio sin salir de su asfalto. Nosotros, de hecho, para llegar a un hotel bucólico y rural, hemos tenido que alejarnos sólo diez kilómetros de ella. Ahora, a la vista de la velocidad a la que se puede circular de forma segura por ella, y de su precio (en Alemania las autopistas son gratuitas), quizás, a la vuelta, convenga volver cruzando la mayor parte posible de Alemania y no tanto por Francia. Eso, por no mencionar los atascos que rodean París.

Habida cuenta de que en Francia, en el hotel de Orléans me tomé una cerveza, en Alemania pedí vino para cenar. Como tiene que ser, pero al revés.

3 de junio
Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE) - Lund (55,70ºN/13,19ºE)

ALEMANIA, DINAMARCA, SUECIA

Camino de Lund al 'atardonochecer'
Primeros kilómetros por Suecia (foto farandwell)
Hay varias opciones para pasar a la península de Escandinavia por carretera. Si no quieres bajarte de la moto, la única opción es subir por la península de Jutlandia, ir de ahí a Copenhague y dejar Dinamarca por el puente Oresund, que comunica la zona del aeropuerto de la capital danesa con Malmo, en Suecia. Nuestra idea, de todas formas, era prescindir de Dinamarca en lo posible (ya habrá otra ocasión de visitarla) y llegar a Escandinavia sin dilación, así que en Puttgarden cogimos un transbordador a Rodby, en una de las islas danesas más próximas a Suecia. Queríamos pasar por el puente Oresund, pero estaba cerrado, así que tuvimos que darnos media vuelta y pasar de Helsingor (Dinamarca) a Helsingborg (Suecia) en otro transbordador. De esa forma, después de haber pasado por autopistas atascadas por las obras en los alrededores de Hamburgo, fue como pisamos Escandinavia por primera vez. En tres días habíamos llegado a la siguiente fase del viaje, Suecia, en la que procuraríamos mantener un buen ritmo hacia el norte, pero sin la prisa y parando a disfrutar del entorno.

CRÓNICAS (en este blog)

 2  Segunda parte: Suecia y su costa báltica
 3  Tercera parte: Finlandia, el Círculo Polar y Cabo Norte

lunes, 16 de mayo de 2011

Libros de fotos

A la vuelta de cada viaje, suelo dedicar un par de días a organizar las fotos, notas, mapas... de la ruta seguida. Es una especie de prolongación de ese estado mental tan excitante que supone estar lejos de casa. Me sirve, además, para organizar los recuerdos, pues mi memoria es frágil y sé que con el paso de las semanas no recordaré el nombre de aquel pueblo, aquel puerto, aquel lago o ese refugio que para hacer tortilla a las finas hierbas salía a recolectarlas en mitad de una pradera alpina.

Todo esto venía porque he descubierto una manera bastante apañada de aprovechar esos libros de fotos que imprimo y encuaderno (bueno, que pago para que me impriman y encuadernen). Es un servicio gratuito de publicación y previsualización de archivos en pdf, y como iPhoto, el programa que utilizo para almacenar las fotos y maquetar los libros, permite componer un pdf con el libro, pues blanco y en botella. O, lo que es lo mismo, libro de fotos previsualizable como si fuera un libro físico.

Os dejo los enlaces

> 2008: Viaje por Castilla en una 125
> 2009: Costa cantábrica
> 2010: Los Alpes

Próximamente, en su menú derecho preferido.