Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
domingo, 10 de julio de 2011
[Vídeo onboard] Curvas y tormentas en la Selva Negra (Alemania)
Etiquetas:
Alemania,
Antígona,
BMW,
ESC11,
Escandinavia,
F800S,
Vacaciones,
Viaje,
Vídeo
viernes, 1 de julio de 2011
ESCANDINAVIA 2011: Las crónicas (1)
PRIMERA PARTE:
OBJETIVO ESCANDINAVIA
1 de junio
Bilbao (43,25ºN/2,93ºW) - Saran (47,95ºN/1,85E)
ESPAÑA, FRANCIA
El día anterior ya había dejado la moto cargada en el garaje mientras Julia llegaba del trabajo. Un poco de tetris previo había permitido, además, que la ropa (envasada por tipos en bolsas para congelados para poderla prensar y que fuera fácil hacer y deshacer la bolsa interior de la maleta) entrara en su continente. El baúl también estaba lleno y, por primera vez, llevábamos un petate atado por encima del baúl. En él llevábamos principalmente comida, pues los precios nórdicos invitan a ajustar el presupuesto de los pobres habitantes del sur de Europa. La bolsa sobredepósito queda reservada, eminentemente, para las cámaras fotográficas. Así que salimos, y como las dos primeras etapas son de transición pura y dura, cogemos la autopista desde el principio. Aunque sea de peaje. Se trata de avanzar, de hacer kilómetros hacia el norte. Y eso hacemos: dejamos atrás la lluvia en Vizcaya, los viñedos de chacolí de la zona de Getaria, los pinares de Las Landas...
Las paradas son sólo para comer (estrenamos los útiles de pic-nic que compramos poco antes en una escapada al Décathlon) y repostar, amén de los peajes. De esa forma, cansados más por el aburrimiento de la autopista que por el esfuerzo físico, llegamos a nuetro destino antes de las nueve de la noche. Esa noche nos alojamos en un hotel Kyriad en Saran, una población adosada a Orléans. Como el de la segunda noche, lo habíamos reservado por internet a través de booking. Para nosotros es muy cómodo cargar con un miniportátil e ir reservando hoteles con wifi para ir buscando hotel noche por noche. Lo mejor del día es que hace bueno y que, sobre todo, por fin estamos en marcha.
2 de junio
Saran (47,95ºN/1,85E) - Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE)
FRANCIA, BÉLGICA, ALEMANIA
Hoy dormiremos a una latitud de 52º. Obviamente, 52 N, porque todo en este viaje es un avanzar hacia el norte. Llevamos dos días de autopista, separados (o unidos, según se mire) por una noche en un hotel de carretera a las afueras de Orléans. Hasta que hemos llegado al segundo hotel que teníamos reservado, una preciosidad de hotel rural en el que las habitaciones son temáticas (la nuestra es la habitación Harley-Davidson), y están en diferentes edificios en torno a un patio desde el que escribo mientras tomo una cerveza. Para algo estamos en Alemania. Bueno, ayer estábamos en Francia y también me tomé una cerveza, así que mejor dejamos los tipismos geográficos para otro momento.
Esta primera fase, al menos hasta que lleguemos a Suecia, procuramos avanzar rápidamente. Nada de carreteras secundarias, nada de rodeos, nada que no sea el camino más rápido. Obviamente, la autopista, sobre todo en Alemania, donde son rápidas de verdad. Qué diferencia con la anterior vez que recorrimos la autobahn. Entonces Antígona (la moto, una BMW F800S) estaba aún limitada. Ahora, los cruceros son mucho más rápidos, por más que el viento se empeñe en lo contrario. Ahora que lo pienso, llevamos dos días luchando contra el aire, que siempre ha soplado a la contra. Supongo que sea algo habitual en la zona. No en vano, hemos visto cientos de molinos de viento, sobre todo desde el centro de Francia hacia el norte: Île-de-France, Picardía. Pas-de-Calais tiene las cunetas de sus autopistas sembradas de aerogeneradores, como si fueran árboles que bordean una antigua carretera nacional, pero a una escala ciclópea.
Hemos pasado al oeste de Alemania a través de Bélgica, que hemos atravesado a la altura de Lieja, para entrar por Aquisgrán. Antes, a primera hora del día, habíamos atravesado París por sus radiales. De hecho, si me dicen que iba a ver París y no iba a parar, ni me lo creo. Casi del mismo modo hemos atravesado Bélgica, reconociendo el nombre de sus ciudades a partir de los carteles de los desvíos de la autopista. Todo lo más, hemos repostado en ese país, pero pese a la ausencia de gobierno, hemos tenido que pasar la tarjeta por la máquina para pagar la gasolina.
En Alemania, la autobahn es protagonista. Tanto, que parece que puedas llegar a cualquier sitio sin salir de su asfalto. Nosotros, de hecho, para llegar a un hotel bucólico y rural, hemos tenido que alejarnos sólo diez kilómetros de ella. Ahora, a la vista de la velocidad a la que se puede circular de forma segura por ella, y de su precio (en Alemania las autopistas son gratuitas), quizás, a la vuelta, convenga volver cruzando la mayor parte posible de Alemania y no tanto por Francia. Eso, por no mencionar los atascos que rodean París.
Habida cuenta de que en Francia, en el hotel de Orléans me tomé una cerveza, en Alemania pedí vino para cenar. Como tiene que ser, pero al revés.
3 de junio
Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE) - Lund (55,70ºN/13,19ºE)
ALEMANIA, DINAMARCA, SUECIA
Hay varias opciones para pasar a la península de Escandinavia por carretera. Si no quieres bajarte de la moto, la única opción es subir por la península de Jutlandia, ir de ahí a Copenhague y dejar Dinamarca por el puente Oresund, que comunica la zona del aeropuerto de la capital danesa con Malmo, en Suecia. Nuestra idea, de todas formas, era prescindir de Dinamarca en lo posible (ya habrá otra ocasión de visitarla) y llegar a Escandinavia sin dilación, así que en Puttgarden cogimos un transbordador a Rodby, en una de las islas danesas más próximas a Suecia. Queríamos pasar por el puente Oresund, pero estaba cerrado, así que tuvimos que darnos media vuelta y pasar de Helsingor (Dinamarca) a Helsingborg (Suecia) en otro transbordador. De esa forma, después de haber pasado por autopistas atascadas por las obras en los alrededores de Hamburgo, fue como pisamos Escandinavia por primera vez. En tres días habíamos llegado a la siguiente fase del viaje, Suecia, en la que procuraríamos mantener un buen ritmo hacia el norte, pero sin la prisa y parando a disfrutar del entorno.
CRÓNICAS (en este blog)
2 Segunda parte: Suecia y su costa báltica
3 Tercera parte: Finlandia, el Círculo Polar y Cabo Norte
OBJETIVO ESCANDINAVIA
1 de junio
Bilbao (43,25ºN/2,93ºW) - Saran (47,95ºN/1,85E)
ESPAÑA, FRANCIA
| La moto en un área de descanso de la autopista |
Las paradas son sólo para comer (estrenamos los útiles de pic-nic que compramos poco antes en una escapada al Décathlon) y repostar, amén de los peajes. De esa forma, cansados más por el aburrimiento de la autopista que por el esfuerzo físico, llegamos a nuetro destino antes de las nueve de la noche. Esa noche nos alojamos en un hotel Kyriad en Saran, una población adosada a Orléans. Como el de la segunda noche, lo habíamos reservado por internet a través de booking. Para nosotros es muy cómodo cargar con un miniportátil e ir reservando hoteles con wifi para ir buscando hotel noche por noche. Lo mejor del día es que hace bueno y que, sobre todo, por fin estamos en marcha.
2 de junio
Saran (47,95ºN/1,85E) - Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE)
FRANCIA, BÉLGICA, ALEMANIA
Hoy dormiremos a una latitud de 52º. Obviamente, 52 N, porque todo en este viaje es un avanzar hacia el norte. Llevamos dos días de autopista, separados (o unidos, según se mire) por una noche en un hotel de carretera a las afueras de Orléans. Hasta que hemos llegado al segundo hotel que teníamos reservado, una preciosidad de hotel rural en el que las habitaciones son temáticas (la nuestra es la habitación Harley-Davidson), y están en diferentes edificios en torno a un patio desde el que escribo mientras tomo una cerveza. Para algo estamos en Alemania. Bueno, ayer estábamos en Francia y también me tomé una cerveza, así que mejor dejamos los tipismos geográficos para otro momento.
Esta primera fase, al menos hasta que lleguemos a Suecia, procuramos avanzar rápidamente. Nada de carreteras secundarias, nada de rodeos, nada que no sea el camino más rápido. Obviamente, la autopista, sobre todo en Alemania, donde son rápidas de verdad. Qué diferencia con la anterior vez que recorrimos la autobahn. Entonces Antígona (la moto, una BMW F800S) estaba aún limitada. Ahora, los cruceros son mucho más rápidos, por más que el viento se empeñe en lo contrario. Ahora que lo pienso, llevamos dos días luchando contra el aire, que siempre ha soplado a la contra. Supongo que sea algo habitual en la zona. No en vano, hemos visto cientos de molinos de viento, sobre todo desde el centro de Francia hacia el norte: Île-de-France, Picardía. Pas-de-Calais tiene las cunetas de sus autopistas sembradas de aerogeneradores, como si fueran árboles que bordean una antigua carretera nacional, pero a una escala ciclópea.
| Latas de cerveza de litro en una gasolinera alemana (foto farandwell) |
En Alemania, la autobahn es protagonista. Tanto, que parece que puedas llegar a cualquier sitio sin salir de su asfalto. Nosotros, de hecho, para llegar a un hotel bucólico y rural, hemos tenido que alejarnos sólo diez kilómetros de ella. Ahora, a la vista de la velocidad a la que se puede circular de forma segura por ella, y de su precio (en Alemania las autopistas son gratuitas), quizás, a la vuelta, convenga volver cruzando la mayor parte posible de Alemania y no tanto por Francia. Eso, por no mencionar los atascos que rodean París.
Habida cuenta de que en Francia, en el hotel de Orléans me tomé una cerveza, en Alemania pedí vino para cenar. Como tiene que ser, pero al revés.
3 de junio
Ostbevern (52,06ºN/7,80ºE) - Lund (55,70ºN/13,19ºE)
ALEMANIA, DINAMARCA, SUECIA
| Primeros kilómetros por Suecia (foto farandwell) |
CRÓNICAS (en este blog)
2 Segunda parte: Suecia y su costa báltica
3 Tercera parte: Finlandia, el Círculo Polar y Cabo Norte
Etiquetas:
Alemania,
Antígona,
BMW,
Dinamarca,
ESC11,
Escandinavia,
Francia,
Vacaciones,
Viaje
lunes, 27 de junio de 2011
ESCANDINAVIA 2011: Primer resumen fotográfico
Pasando por mar de Helsingor (Dinamarca) a Helsingborg (Suecia). El Puente Oresund entre Copenhague y Malmo estaba cerrado.
Para descansar, parábamos en los sitios al tuntún siguiendo los letreros de sitio pintoresco. Aquí, el cementerio de la iglesia de Grundsunda (Suecia).
Según nos acercábamos a la costa báltica de Suecia, aumenta la densidad de gaviotas. En este caso, frente a las islas Kvarken, en la 'Costa Alta' de Suecia.
Los renos son una constante en las carreteras del norte de Escandinavia. En la Laponia finlandesa es donde más vimos.
Isla de Mageroya, donde está Nordkapp. Como se puede acceder por un túnel a ella, se entiende que Cabo Norte es el lugar del continente más septentrional al que se puede acceder por carretera. Esto ya es Noruega.
Nordkapp. Tan dentro del Círculo Polar Ártico, el sol no se pone durante varios meses al año, pero nada se suele decir del mal tiempo habitual. Para llegar a la globo terráqueo que simboliza el lugar, tuve que llegar con la brújula del teléfono.
Recorriendo, ya hacia el sur, la isla de Mageroya, se abrió un claro en el cielo y pudimos ver desde lejos los paisajes de los que las nubes bajas nos habían privado los últimos días.
La carretera E6 hacia Alta. Pasamos por un altiplano hacia el mar de Noruega, dejando detrás de nosotros el mar de Barents.
Es difícil parar al azar en las islas Lofoten y que el lugar no sea algo parecido a esto: Myrlandsfjorden, en este caso.
Como nuestro recorrido ha sido eminentemente costero, las gaviotas nos han acompañado continuamente.
En Nusfjord las cabañas de madera de los pescadores se han conservado perfectamente. Ahora el pueblo oscila entre el turismo y la pesca.
Reine. Supongo que no hace falta explicar por qué ha menudo es denominado 'perla de las Lofoten'.
Volviendo en ferry a tierra firme noruega. Cuatro horas de trayecto entre Moskenes (Lofoten) y Bodo.
Nos íbamos encotrando con otros grupos de motoristas en puntos clave del camino. Habitualmente en algunos miradores o en la espera a embarcar en los transbordadores. Aquí, en un ferry de la carretera 17 entre Kilboghamn y Jetvik.
La costa noruega es alucinante. Aquí, sólo un ejemplo de islas frente a la provincia de Helgeland.
Visitamos una cascada del majestuoso y salmonero río Namsen, aprovechada en parte para generar electricidad. Esto es un detalle del salto de agua.
El agua es siempre protagonista. De hecho, casi todas las cascadas tienen nombre, pero no algunos (importantes) pasos de montaña, que ni siquiera están señalados en sus puntos más altos.
La Carretera del Atlántico. Sabía que existía y no podía dejar de recorrerla, pero tienen razón quienes dicen que es muy corta y que quizás no justifique el desvío que supone.
Geiranger, en el extremo del fiordo al que da nombre (Geirangerfjord), no puede dejar de visitarse.
Geiranger desde otra perspectiva.
Parte alsfaltada de la carretera que da acceso a Dalsnibba, un mirador sobre el Geirangerfjord situado a casi 1.500 m. de altitud.
El descanso del guerrero. Justo antes de iniciar la Carretera de las Águilas, que estaba cortada porque se la habían llevado las lluvias.
Ferry para cruzar el Eidsfjord y llegar a la carretera 7.
La Carretera 7.
Stavkyrke (iglesia de madera) de Gol. Es una réplica de la original, trasladada (piedra por piedra, digo tronco por tronco) a un museo para conservarla.
Esté donde esté, y más con la cámara réflex en la mano, no dejo de disparar a todas las motos que se ponen a tiro. Ducati Monster en Helsingborg, extremo boreal de Suecia.
Y de postre, el que nos tomamos en Baden-Baden (Alemania), antes de recorrer, al día siguiente, la Selva Negra.
El objetivo está ya sucio después de tres semanas de batalla, y los pueblos presentan un aspecto cada vez menos nórdico. Esto es Auxonne, en Alsacia (Francia).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)