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jueves, 8 de mayo de 2014

Comienza la temporada de triatlones: Bermeo

Con Gontzal y Zigor en la entrega de premios
Bermeo fue el primer triatlón en el que participé, hace un año, y aquí estamos de vuelta, con la intención de ir recordando esas cosas que implican los triatlones pero no los duatlones: el neopreno, el agua, las transiciones más largas... Recuerdo perfectamente cuánto sufrí hace doce meses en el agua: nunca había nadado en el mar ni tampoco con traje. Ni siquiera sabía levantar la cabeza para orientarme mientras nadaba. Además, mi velocidad era aún (sí, aún) menor que la actual. Mejorar aquello no parecía difícil. Al menos la parte de los nervios estaba claramente superada. Como el plato fuerte de la temporada es el Triatlón de Bilbao, tanto Bermeo, ya pasado, como Deba (el próximo fin de semana) son esencialmente pruebas que utilizaré para experimentar ritmos, alimentación, sensaciones...

domingo, 5 de mayo de 2013

Triatlón de Bermeo: crónica de un debut

Llevaba varios días sintiéndome mal, y Julia diciendo que eran nervios, y yo diciendo que me sentía muy mal, débil, como con mareos y una presión encima del estómago; y Julia venga a decir que eso son nervios. Vamos, que estaba nervioso porque iba a ser mi primer triatlón y era normal que lo estuviera. Y yo pensaba que no, que vale que estuviera acojonado, pero es que estaba enfermo.

Triatlón de Bermeo: las fotos de Julia

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Por primera vez, además de dorsal, gorro con el número

viernes, 3 de mayo de 2013

Mi primer triatlón, ¿cuánto tardaré?

Lo bueno de ser el primero, es que va a ser mi mejor marca. Y, realmente, el único objetivo es acabar y disfrutarlo. Pero no puedo dejar de calcular cuánto tardaré en acabarlo. No va conmigo lo de salir sólo a disfrutar. La mayor incógnita es el agua. Nunca he nadado ni con neopreno ni en el mar, así que la natación me intriga sobremanera. ¿Seré capaz de hacerlo a un ritmo similar al que tengo cuando nado mil metros en la piscina? ¿Compensará el neopreno y la mayor flotabilidad del agua salada los inconvenientes de no nadar en una piscina? ¿Seré el último en salir del agua?

miércoles, 24 de abril de 2013

¡Ya tengo neopreno!

El triatlón es agotador. Menuda sudada para meterme en el neopreno nuevo.Sólo faltan dos semanas para el Triatlón de Bermeo y, por fin, tengo ya neopreno. Lo compré en TriRunners Getxo, donde me aconsejaron estupendamente. Además, en un arrebato de optimismo, quizás para justificar el dinero que me he gastado en él, me he inscrito en un Triatlón de distancia olímpica (1,5K de natación, 40K de bici, 10K de carrera), el de San Sebastián, a finales de junio. Todavía falta, pero lo cierto es que nunca he nadado esa distancia seguida, ni siquiera en la piscina. Será divertido, ejem, glub.

jueves, 21 de marzo de 2013

La natación, glub, glub

Estoy inscrito en un triatlón por primera vez. Será en Bermeo, el 4 de mayo de 2013. Faltan, por tanto, 5 semanas. Es de distancia 'sprint': 750 m. en el puerto a nado, 25 km. en bicicleta (ida y vuelta a Gernika, un rompepiernas pero sin ningún puerto de importancia) y 5 km. a pie por los alrededores del puerto viejo. Ahora, la duda de si seré capaz de acabarlo, tiene sentido. Lo digo por el sector de natación, porque los otros dos apenas me asustan. Ritmos al margen, estoy acostumbrado a ambas distancias.

A finales del año pasado, fui capaz de nadar 750 m. seguidos en la piscina que está frente a mi casa. Es la distancia de un triatlón 'sprint', pero los triatlones no son en piscina y con una calle marcada, sino en mar abierto (o río, o lago, según corresponda), y habitualmente con un traje de neopreno.

La dificultad aumenta respecto a la piscina por las corrientes, oleajes y por la densidad de nadadores. Las patadas y golpes en el tramo de natación, por lo que dicen los más experimentados, son cosa frecuente. Se supone que el puerto de Bermeo, gracia al abrigo de sus espolones y rompeolas, no es el peor de los escenarios.

A favor, que el neopreno aumenta la flotabilidad y, por tanto, facilita la natación. Más cuanto peor nadas, lo que es bueno para mí. En cualquier caso, he supuesto que 750 m. de mar abierto equivalen a 1.000 m. de piscina. Es un cálculo sin ninguna base científica. No sé siquiera si conservador u osado, pero es el que tengo para saber si voy a ser capaz de volver a la orilla después de lanzarme a nadar.

De hecho, aún no tengo neopreno. Supongo que me lo autorregalaré por mi cumpleaños, en menos de una semana, para tener tiempo de probarlo al menos un par de veces antes del triatlón.

Este año, por primera vez, fui capaz de nadar 1.000 m. seguidos. Tardé 29 minutos y 3 segundos. Es obvio que mi técnica es deplorable pero, por tanto, muy mejorable. La temporada próxima, si sigo con la idea de hacer triatlones -sobre todo más largos- me apuntaré a un cursillo de natación, o buscaré un entrenador, pero ésta tiraré así, a lo 'Gonza style'.

Siempre atentos a mis geniales ideas, los Reyes Magos me trajeron el reloj Garmin Swim y, desde entonces, puedo controlar las distancias y ritmos en la piscina con más facilidad. Estos han sido mis tiempos en tandas de 1.000 m. desde entonces. No son pruebas reales: en las calles hay más gente y a veces chocas con ellos, o he nadado tandas más rápidas minutos antes, o he hecho más de 100 km. en bici el día anterior.


Quiero pensar que tengo margen para seguir mejorando los tiempos hasta, al menos, bajar de 25 minutos. En cualquier caso, asumo que saldré de los últimos del agua. Cuento con ello. Quizás con la bici sea capaz de adelantar a alguien y luego disfrutar de la última carrera. Pero para eso aún falta. Ahora me he convencido para ir a nadar dos/tres días a la semana, porque la realidad es que sólo estaba yendo uno. Y quizás sea poco.