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| Foto de familia tras el cursillo |
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domingo, 29 de junio de 2014
Nivel 2 del curso Total Inmersion
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martes, 25 de marzo de 2014
Total Inmersion. Clínic N1
El fin de semana pasado estuve en un Clínic de natación impartido por Joseba Cercas basado en la técnica de Inmersión Total, que propugna el equilibrio y deslizamiento sobre el agua por encima de la propulsión y el rendimiento físico, al menos en el primer nivel, que es al que yo asistí. Como quiera que mi técnica de natación es muy pobre, el curso intensivo me ha servido para descubrir muchos errores de bulto en los que centrarme a la hora de ir a nadar por mi cuenta y así mejorar. En las imágenes (nos grabaron antes y después de las clases y ejercicios) se ve claramente:
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miércoles, 24 de abril de 2013
¡Ya tengo neopreno!
sábado, 20 de abril de 2013
Progresos con la natación
Contaba el otro día que la parte que más me inquieta del triatlón de Bermeo (4 de mayo, en 3 semanas) es la natación. Es, con mucho, la parte que peor llevo, porque llevaba décadas sin ir a nadar a una piscina, y me está costando progresar, ya que nadar depende más de la maña que de la fuerza. Lo bueno es que hoy, por primera vez, he logrado bajar de 25 minutos en 1.000 metros. Es una marca ridícula para alguien que sepa nadar bien, pero para mí es un logro progresar de forma autodidacta, a fuerza de leer tratados de natación, ver vídeos de youtube y consultar foros de triatlón.
Etiquetas:
entrenamiento,
natación
jueves, 21 de marzo de 2013
La natación, glub, glub
Estoy inscrito en un triatlón por primera vez. Será en Bermeo, el 4 de mayo de 2013. Faltan, por tanto, 5 semanas. Es de distancia 'sprint': 750 m. en el puerto a nado, 25 km. en bicicleta (ida y vuelta a Gernika, un rompepiernas pero sin ningún puerto de importancia) y 5 km. a pie por los alrededores del puerto viejo. Ahora, la duda de si seré capaz de acabarlo, tiene sentido. Lo digo por el sector de natación, porque los otros dos apenas me asustan. Ritmos al margen, estoy acostumbrado a ambas distancias.
A finales del año pasado, fui capaz de nadar 750 m. seguidos en la piscina que está frente a mi casa. Es la distancia de un triatlón 'sprint', pero los triatlones no son en piscina y con una calle marcada, sino en mar abierto (o río, o lago, según corresponda), y habitualmente con un traje de neopreno.
La dificultad aumenta respecto a la piscina por las corrientes, oleajes y por la densidad de nadadores. Las patadas y golpes en el tramo de natación, por lo que dicen los más experimentados, son cosa frecuente. Se supone que el puerto de Bermeo, gracia al abrigo de sus espolones y rompeolas, no es el peor de los escenarios.
A favor, que el neopreno aumenta la flotabilidad y, por tanto, facilita la natación. Más cuanto peor nadas, lo que es bueno para mí. En cualquier caso, he supuesto que 750 m. de mar abierto equivalen a 1.000 m. de piscina. Es un cálculo sin ninguna base científica. No sé siquiera si conservador u osado, pero es el que tengo para saber si voy a ser capaz de volver a la orilla después de lanzarme a nadar.
De hecho, aún no tengo neopreno. Supongo que me lo autorregalaré por mi cumpleaños, en menos de una semana, para tener tiempo de probarlo al menos un par de veces antes del triatlón.
Este año, por primera vez, fui capaz de nadar 1.000 m. seguidos. Tardé 29 minutos y 3 segundos. Es obvio que mi técnica es deplorable pero, por tanto, muy mejorable. La temporada próxima, si sigo con la idea de hacer triatlones -sobre todo más largos- me apuntaré a un cursillo de natación, o buscaré un entrenador, pero ésta tiraré así, a lo 'Gonza style'.
Siempre atentos a mis geniales ideas, los Reyes Magos me trajeron el reloj Garmin Swim y, desde entonces, puedo controlar las distancias y ritmos en la piscina con más facilidad. Estos han sido mis tiempos en tandas de 1.000 m. desde entonces. No son pruebas reales: en las calles hay más gente y a veces chocas con ellos, o he nadado tandas más rápidas minutos antes, o he hecho más de 100 km. en bici el día anterior.
Quiero pensar que tengo margen para seguir mejorando los tiempos hasta, al menos, bajar de 25 minutos. En cualquier caso, asumo que saldré de los últimos del agua. Cuento con ello. Quizás con la bici sea capaz de adelantar a alguien y luego disfrutar de la última carrera. Pero para eso aún falta. Ahora me he convencido para ir a nadar dos/tres días a la semana, porque la realidad es que sólo estaba yendo uno. Y quizás sea poco.
A finales del año pasado, fui capaz de nadar 750 m. seguidos en la piscina que está frente a mi casa. Es la distancia de un triatlón 'sprint', pero los triatlones no son en piscina y con una calle marcada, sino en mar abierto (o río, o lago, según corresponda), y habitualmente con un traje de neopreno.
La dificultad aumenta respecto a la piscina por las corrientes, oleajes y por la densidad de nadadores. Las patadas y golpes en el tramo de natación, por lo que dicen los más experimentados, son cosa frecuente. Se supone que el puerto de Bermeo, gracia al abrigo de sus espolones y rompeolas, no es el peor de los escenarios.
A favor, que el neopreno aumenta la flotabilidad y, por tanto, facilita la natación. Más cuanto peor nadas, lo que es bueno para mí. En cualquier caso, he supuesto que 750 m. de mar abierto equivalen a 1.000 m. de piscina. Es un cálculo sin ninguna base científica. No sé siquiera si conservador u osado, pero es el que tengo para saber si voy a ser capaz de volver a la orilla después de lanzarme a nadar.
De hecho, aún no tengo neopreno. Supongo que me lo autorregalaré por mi cumpleaños, en menos de una semana, para tener tiempo de probarlo al menos un par de veces antes del triatlón.
Este año, por primera vez, fui capaz de nadar 1.000 m. seguidos. Tardé 29 minutos y 3 segundos. Es obvio que mi técnica es deplorable pero, por tanto, muy mejorable. La temporada próxima, si sigo con la idea de hacer triatlones -sobre todo más largos- me apuntaré a un cursillo de natación, o buscaré un entrenador, pero ésta tiraré así, a lo 'Gonza style'.
Siempre atentos a mis geniales ideas, los Reyes Magos me trajeron el reloj Garmin Swim y, desde entonces, puedo controlar las distancias y ritmos en la piscina con más facilidad. Estos han sido mis tiempos en tandas de 1.000 m. desde entonces. No son pruebas reales: en las calles hay más gente y a veces chocas con ellos, o he nadado tandas más rápidas minutos antes, o he hecho más de 100 km. en bici el día anterior.

Quiero pensar que tengo margen para seguir mejorando los tiempos hasta, al menos, bajar de 25 minutos. En cualquier caso, asumo que saldré de los últimos del agua. Cuento con ello. Quizás con la bici sea capaz de adelantar a alguien y luego disfrutar de la última carrera. Pero para eso aún falta. Ahora me he convencido para ir a nadar dos/tres días a la semana, porque la realidad es que sólo estaba yendo uno. Y quizás sea poco.
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Triatlón
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