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| En la misma rotonda de Barakaldo con un año de diferencia |
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viernes, 2 de mayo de 2014
7 diferencias y una rotonda
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lunes, 3 de marzo de 2014
Febrero de 2014: balance del mes
CARRERA
2014 - 118,0 kms. -> 9 h. y 23 mins.
+++++++++
2013 - 33,7 kms. -> 2 h. y 52 mins.
+++
2014 - 118,0 kms. -> 9 h. y 23 mins.
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2013 - 33,7 kms. -> 2 h. y 52 mins.
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sábado, 20 de abril de 2013
Progresos con la natación
Contaba el otro día que la parte que más me inquieta del triatlón de Bermeo (4 de mayo, en 3 semanas) es la natación. Es, con mucho, la parte que peor llevo, porque llevaba décadas sin ir a nadar a una piscina, y me está costando progresar, ya que nadar depende más de la maña que de la fuerza. Lo bueno es que hoy, por primera vez, he logrado bajar de 25 minutos en 1.000 metros. Es una marca ridícula para alguien que sepa nadar bien, pero para mí es un logro progresar de forma autodidacta, a fuerza de leer tratados de natación, ver vídeos de youtube y consultar foros de triatlón.
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jueves, 21 de marzo de 2013
La natación, glub, glub
Estoy inscrito en un triatlón por primera vez. Será en Bermeo, el 4 de mayo de 2013. Faltan, por tanto, 5 semanas. Es de distancia 'sprint': 750 m. en el puerto a nado, 25 km. en bicicleta (ida y vuelta a Gernika, un rompepiernas pero sin ningún puerto de importancia) y 5 km. a pie por los alrededores del puerto viejo. Ahora, la duda de si seré capaz de acabarlo, tiene sentido. Lo digo por el sector de natación, porque los otros dos apenas me asustan. Ritmos al margen, estoy acostumbrado a ambas distancias.
A finales del año pasado, fui capaz de nadar 750 m. seguidos en la piscina que está frente a mi casa. Es la distancia de un triatlón 'sprint', pero los triatlones no son en piscina y con una calle marcada, sino en mar abierto (o río, o lago, según corresponda), y habitualmente con un traje de neopreno.
La dificultad aumenta respecto a la piscina por las corrientes, oleajes y por la densidad de nadadores. Las patadas y golpes en el tramo de natación, por lo que dicen los más experimentados, son cosa frecuente. Se supone que el puerto de Bermeo, gracia al abrigo de sus espolones y rompeolas, no es el peor de los escenarios.
A favor, que el neopreno aumenta la flotabilidad y, por tanto, facilita la natación. Más cuanto peor nadas, lo que es bueno para mí. En cualquier caso, he supuesto que 750 m. de mar abierto equivalen a 1.000 m. de piscina. Es un cálculo sin ninguna base científica. No sé siquiera si conservador u osado, pero es el que tengo para saber si voy a ser capaz de volver a la orilla después de lanzarme a nadar.
De hecho, aún no tengo neopreno. Supongo que me lo autorregalaré por mi cumpleaños, en menos de una semana, para tener tiempo de probarlo al menos un par de veces antes del triatlón.
Este año, por primera vez, fui capaz de nadar 1.000 m. seguidos. Tardé 29 minutos y 3 segundos. Es obvio que mi técnica es deplorable pero, por tanto, muy mejorable. La temporada próxima, si sigo con la idea de hacer triatlones -sobre todo más largos- me apuntaré a un cursillo de natación, o buscaré un entrenador, pero ésta tiraré así, a lo 'Gonza style'.
Siempre atentos a mis geniales ideas, los Reyes Magos me trajeron el reloj Garmin Swim y, desde entonces, puedo controlar las distancias y ritmos en la piscina con más facilidad. Estos han sido mis tiempos en tandas de 1.000 m. desde entonces. No son pruebas reales: en las calles hay más gente y a veces chocas con ellos, o he nadado tandas más rápidas minutos antes, o he hecho más de 100 km. en bici el día anterior.
Quiero pensar que tengo margen para seguir mejorando los tiempos hasta, al menos, bajar de 25 minutos. En cualquier caso, asumo que saldré de los últimos del agua. Cuento con ello. Quizás con la bici sea capaz de adelantar a alguien y luego disfrutar de la última carrera. Pero para eso aún falta. Ahora me he convencido para ir a nadar dos/tres días a la semana, porque la realidad es que sólo estaba yendo uno. Y quizás sea poco.
A finales del año pasado, fui capaz de nadar 750 m. seguidos en la piscina que está frente a mi casa. Es la distancia de un triatlón 'sprint', pero los triatlones no son en piscina y con una calle marcada, sino en mar abierto (o río, o lago, según corresponda), y habitualmente con un traje de neopreno.
La dificultad aumenta respecto a la piscina por las corrientes, oleajes y por la densidad de nadadores. Las patadas y golpes en el tramo de natación, por lo que dicen los más experimentados, son cosa frecuente. Se supone que el puerto de Bermeo, gracia al abrigo de sus espolones y rompeolas, no es el peor de los escenarios.
A favor, que el neopreno aumenta la flotabilidad y, por tanto, facilita la natación. Más cuanto peor nadas, lo que es bueno para mí. En cualquier caso, he supuesto que 750 m. de mar abierto equivalen a 1.000 m. de piscina. Es un cálculo sin ninguna base científica. No sé siquiera si conservador u osado, pero es el que tengo para saber si voy a ser capaz de volver a la orilla después de lanzarme a nadar.
De hecho, aún no tengo neopreno. Supongo que me lo autorregalaré por mi cumpleaños, en menos de una semana, para tener tiempo de probarlo al menos un par de veces antes del triatlón.
Este año, por primera vez, fui capaz de nadar 1.000 m. seguidos. Tardé 29 minutos y 3 segundos. Es obvio que mi técnica es deplorable pero, por tanto, muy mejorable. La temporada próxima, si sigo con la idea de hacer triatlones -sobre todo más largos- me apuntaré a un cursillo de natación, o buscaré un entrenador, pero ésta tiraré así, a lo 'Gonza style'.
Siempre atentos a mis geniales ideas, los Reyes Magos me trajeron el reloj Garmin Swim y, desde entonces, puedo controlar las distancias y ritmos en la piscina con más facilidad. Estos han sido mis tiempos en tandas de 1.000 m. desde entonces. No son pruebas reales: en las calles hay más gente y a veces chocas con ellos, o he nadado tandas más rápidas minutos antes, o he hecho más de 100 km. en bici el día anterior.

Quiero pensar que tengo margen para seguir mejorando los tiempos hasta, al menos, bajar de 25 minutos. En cualquier caso, asumo que saldré de los últimos del agua. Cuento con ello. Quizás con la bici sea capaz de adelantar a alguien y luego disfrutar de la última carrera. Pero para eso aún falta. Ahora me he convencido para ir a nadar dos/tres días a la semana, porque la realidad es que sólo estaba yendo uno. Y quizás sea poco.
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jueves, 14 de marzo de 2013
Duatlón de Durango: análisis y próximos objetivos
Ya recuperado del esfuerzo del Duatlón de Durango, mucho más agónico de lo que me hubiera gustado, analizo los resultados y me planteo los próximos objetivos.
Siendo optimista, como suelo ser, quiero pensar que en mejores condiciones físicas habría aguntado con la última media docena de corredores. Sólo con el tiempo que perdí parando a vomitar y orinar, no habría llegado solo. Quizás eso me habría servido para no ir solo y recuperando terreno en la mayor parte del segmento ciclista. ¿Me habría permitido eso aguantar un poco el ritmo en el último sector pedestre?
No dejan de ser las cuentas de la lechera, lo sé, pero ahora dudo si, dentro de diez días, participar un prueba de distancia sprint (Ermua, 23 de marzo) o de distancia corta (Amorebieta, 24 de marzo). A favor de Ermua, la menor distancia. A favor de Amorebieta, la comodidad de llegar en 20 minutos en tren. ¿Apuesto por sufrir durante menos tiempo o por intentar quitarme el sabor de boca amargo del fin de semana?
Aún no estoy decidido. Lo que sí es casi seguro es que este fin de semana participaré en la Bilbao - Bilbao, una multitudinaria clásica cicloturista (115 km.) que ya hice el año pasado con la 'mountain bike' como preparación para Los 10.000 del Soplao y que ahora, con la bici de carretera, será una manera de obligarme a salir un día pronto por la mañana y poder volver a casa con un centenar de kilómetros hechos a la hora de comer. Además, saliendo desde tan cerca, es una pena no participar. Eso, sin contar con que el plan es coincidir con algunos espartanos y hacer la ruta en compañía.
Siendo optimista, como suelo ser, quiero pensar que en mejores condiciones físicas habría aguntado con la última media docena de corredores. Sólo con el tiempo que perdí parando a vomitar y orinar, no habría llegado solo. Quizás eso me habría servido para no ir solo y recuperando terreno en la mayor parte del segmento ciclista. ¿Me habría permitido eso aguantar un poco el ritmo en el último sector pedestre?
No dejan de ser las cuentas de la lechera, lo sé, pero ahora dudo si, dentro de diez días, participar un prueba de distancia sprint (Ermua, 23 de marzo) o de distancia corta (Amorebieta, 24 de marzo). A favor de Ermua, la menor distancia. A favor de Amorebieta, la comodidad de llegar en 20 minutos en tren. ¿Apuesto por sufrir durante menos tiempo o por intentar quitarme el sabor de boca amargo del fin de semana?
| Llegando a meta en la Bilbao - Bilbao 2012 (foto de Julia) |
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lunes, 25 de febrero de 2013
Clasificación del duatlón de Barakaldo: análisis
Primer sector, 5 km. a pie: 22:18 (puesto 80º/89)
Segundo sector, 19 km. en bici: 35:27 (puesto 62º/89)
Tercer sector, 2,5 km. a pie: 13:21 (puesto 65º/89)
Clasificación final: 1:11:06 (puesto 67º/89)
Como anécdota, mi tiempo fue el mismo que el de la chica que ganó la categoría femenina.
Analizar los datos me ha servido para aprender algunas cosas que sospechaba. Las detallo por sectores:
1) A pie la gente corre muchísimo, y gran parte de la clasificación depende de ello. El corolario de la conclusión primera es: toca hacer series, al menos una vez por semana la semana que no haya carrera.
2) No me cuesta esfuerzo mantener el ritmo en bici de la gente que, a pie, corre tanto (o tan poco) como yo. Al menos en llano. Y no tanto por el drafting (porque en la primera carrera fui muy poco a rueda) como por rendimiento. De todas formas, si se ataca en bici, que sea para cambiar de un grupo a otro. La mayoría del recorrido lo hice solo, lo que habla de una mala gestión de la carrera ciclista.
3) Al contrario que en las carreras populares, al haber pocos competidores, cada adelantamiento cuenta. No es tanto ganar o perder un segundo como ganar o perder un puesto. En la última carrera, el objetivo es, al menos no perder lo que se ha ganado en la bici. Que no te adelante nadie si no tienes a tiro a nadie a quien adelantar: hay que correr mirando para atrás.
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Invierno sobrevenido
El fin de semana pasado disputaba el duatlón de Barakaldo sin mangas ni pasar frío. Este sábado, sólo seis días después, la excursión en bici de montaña pintaba tal que así.
Hoy he salido a correr, pensando en que el duatlón de Durango, el próximo, es de distancia corta, el doble que el único que he disputado, y me ha granizado a base de bien a partir del kilómetro cinco.
Ah, y en el canal de youtube, he dejado un nuevo e invernal vídeo.
Hoy he salido a correr, pensando en que el duatlón de Durango, el próximo, es de distancia corta, el doble que el único que he disputado, y me ha granizado a base de bien a partir del kilómetro cinco.
Ah, y en el canal de youtube, he dejado un nuevo e invernal vídeo.
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