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lunes, 18 de junio de 2007

Amor por la literatura

Fueron acumulando los periódicos que leían el uno junto al otro en una pila enorme junto a la puerta. Primero recortaban sólo los artículos que les parecían interesantes, aquellos con los que se sentían identificados de una manera difusa, o los que estaban magistralmente escritos, los que trataban temas que les interesaban antes de conocerse, los que hablaban de ellos. Poco después fue ella la que empezó a guardar recortes para él, y él no tardó en hacer lo mismo. Con los libros les sucedió algo parecido, pero ahí la labor era de unificación. Él comenzó a leer los libros que a ella le habían gustado. Él no dejó de recomendarle libros. Leían en la cama, aprovechando cada cambio de página para acariciarse, reservando el final de cada capítulo para besarse. Aprendieron a leer muy deprisa. Y hacían el amor sin apagar la luz. Alguna precipitación inevitable hizo que ella tenga aún marcado el lomo de una novela en los riñones.

4 comentarios:

martina dijo...

Hay marcas físicas que deja el amor que sientes aún después de que se desvanezcan. Como cuando te han amputado una pierna pero sigue doliendo.

Señor Merlot de Chardonnay dijo...

Es inevitable reconocer que el amor deja marcas físicas: ojeras, sonrisas, marcas en la espalda o el cuello.

Anónimo dijo...

Buff, esas marcas son muy dificiles de quitar...

Las ManoS FriaS dijo...

El amor dejará marcas sea ese amor bueno o lo más turtuoso que exista"


te dejo un beso enorme y buenas vibras


besos
cariños


pd:te invito a visitar mi blog


"El silencio de mis manos se debe a que no quiero revelar lo que hay en mi interior".



adios