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martes, 9 de noviembre de 2004

La casa por el tejado


Muchas veces, los mejores libros reservan sus esencias para el final. Si no habéis leído alguno de los libros que voy a nombrar, parad aquí. No voy a destripar nada, pero aquí va una recopilación de los finales (sólo el último párrafo), de los libros que más me han gustado últimamente.

Ian McEwan, 'Entre las sábanas':
-Vámonos, estoy cansada.


Julian Barnes, 'Amor, etcétera':
Conque, por lo que a mí respecta, esperaré. A que suceda algo. O a que no suceda nada.


Frédéric Beigbeder, 'El amor dura tras años':
Miré mi reloj: eran las 23 horas, 59 minutos.


Michel Houellebecq, 'Las partículas elementales':
La historia existe; se impone, reina, su dominio es inevitable. Pero más allá del ámbito histórico estricto, la ambición última de esta obra es saludar a esa especie infortunada y valerosa que nos creó. Esa especie dolorosa y mezquina, apenas diferente del mono, que sin embargo tenía tantas aspiraciones nobles. Esa especie torturada, contradictoria, individualista y belicosa, de un egoísmo ilimitado, capaz a veces de explosiones de violencia inauditas, pero que sin embargo no dejó de creer nunca en la bondad y en el amor. Esa especie que, por primera vez en la historia del mundo, supo enfrentarse a la posiblidad de su propia superación; y que unos años más tarde supo llevarla a la práctica. Ahora que sus últimos representantes están a punto de desaparecer, nos parece legítimo rendirle este último homenaje a la humanidad; un homenaje que también terminará por borrarse y perderse en las arenas del tiempo; sin embargo, es necesario que este homenaje tenga lugar, al menos una vez. Este libro está dedicado al hombre.


Amélie Nothomb, 'Diccionario de nombres propios':
A estas alturas, Plectrude y Mathieu siguen sin haber encontrado la solución.


Enrique Vila-Matas, 'París no se acaba nunca':
Después fui a tomarme un croque-monsieur al Flore y me bebí un licor de moras y analicé la situación. Seis días estuve analizándola y al séptimo regresé a Barcelona. Cuando me padre quiso salber por qué había vuelto, le dije que era porque me había enamorado de Julita Grau y porque, además, en París siempre llovía y hacía frío y había poca luz y mucha niebla. Y es tan gris, añadió mi madre, supongo que refiriéndose a mí.


Belén Gopegui, 'El lado frío de la almohada':
(...) pregúntese por qué no defendemos Cuba. Tal vez no sea porque no tengan frigoríficos nuevos, tal vez no sea por los setenta y cinco meimbros de la oposición controlada y financiada por un país hostil, tal vez no sea por los errores, ni aún por lo que se hizo deliberadamente mal, pues no es, al fin, la parte lo que no defendemos sino el todo. Es el todo, lo que, digo, es un decir, queremos que caiga, que no pertenezca, y así volver a darle la vuelta a la almohada: este suave frescor en la mejilla, a veces, duele sin querer.

Adam Thirlwell, 'Política':
Porque, en realidad, ¿qué hay de malo en el egoísmo? A veces, el egoísmo, también es moralmente noble.

9 comentarios:

Lola Lapaz dijo...

Vale, lo confieso, de tu lista tan sólo he leído "El amor dura tres años". Y lo compré por el título, me gustó no sé porqué. El libro lo leí hace tiempo (no lo recuerdo demasiado) pero lo cierto es que me gustó.

Me ha parecido interesante tu post con fragmentos de libros, me apunto las referencias :-)

Un abrazo

Gonzalo dijo...

De todos ellos, el más recomendable es 'Política', aunque quizás es porque es de los últimos que he leído de esa lista y lo recuerdo bien. Apúntatelo, y ya me contarás, que de verdad merece la pena. Por lo menos, a mí me encantó.
'El amor dura tres años', que se lee casi de un tirón, lo disfruté en una cafetería del Paseo de Gracia -creó que me costó más la cerveza y algo de comer que el libro- durante unos días en que fui a visitar a mis padres cuando estuvieron vivendo allí por medio año. Está bien Barcelona, salvo cuando salí a tomar algo por la noche. ¿Por qué? Ejem, porque eran los mundiales de natación y todo eran 'cuerposdanonedeunonoventa', sanísimos y guapísimos todos... Y claro, eso acompleja.

Holden dijo...

Este post es injustísimo... porque aunque no quieras, no puedes dejar de leer los finales. Ya sabes, lo resisto todo menos la tentación ;)

sanseacabo dijo...

Estoy con Holden, es injustisimo!!!
Por ejemplo, que hago yo ahora que me estoy leyendo el de la Nothomb y me acabo de leer el final!!!... y el de el amor solo dura tres años me lo quiero leer pero me da rabía porque no quiero creer que sea cierto. aunque lo corroboro con mi propia persona puesto que mi última relación duro tres años y a partir de ahí todo fueron discusiones... no sé si leérmelo.

Gonzalo dijo...

Lo siento muchísimo, Sanseacabó! Además, de todos los libros destripados, es el final menos críptico. Lo siento, de verdad. De todas formas, de Amélie, siempre quedará 'Cosmética del enemigo', o el de la aventura japonesa, que para mí sigue siendo el mejor...

sanseacabo dijo...

Cierto de hecho el de la aventura japonesa, supongo q te refieres a la metafísica de los tubos, fue el que me llevo a su lectura compulsiva.

Gonzalo dijo...

Estoy tratando de recordar el título, pero es que lo leí cuando estaba en Francia, y no lo tengo aquí. Aunque lo de metafísica me suena, efectivamente...

Anónimo dijo...

Se llama Estupor y temblores. Me lo regalaste por mi cumpleaños hace un par de años, cuando te acordabas de la fecha!!!! Y eso que las referencias al muro de Berlin deberían ponertelo fácil!!!
Un beso

Gonzalo dijo...

Te he intentado llamar, pero no cogiste el teléfono... Aunque tampoco era el día, y no es excusa. Felicidades, anónima...