Mis Mizuno Wave Inspire 7 han sido jubiladas. Yo, que nunca he sido capaz de terminar un boli Bic antes de perderlo o mordisquearlo hasta su desintegración. Pero creo que, después de haberme servido para preparar un par de medias maratones y correr con ellas media docena o más de carreras populares, las veteranas japonesas han dado ya todo lo que tenían en su interior. Hoy ha sido la ceremonia oficial: les he puesto unos cordones elásticos que tenía por ahí y se han convertido en el calzado de ir sin calcetines a la piscina ¿Puede haber un fin menos digno para unas zapatillas que tan buen servicio han prestado?
