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| Inés animó e hizo fotos como esta, en el km. 25 |
Volver a la maratón no era repetir la maratón del año pasado. Aunque el escenario sí fuera el mismo, sobre todo porque por calendario coincide después de la temporada de triatlones y, además, la intendencia -especialmente si vas a todo tren y te alojas en el hotel oficial de la prueba- es realmente cómoda. Se llega en una hora desde casa y apenas hay obligaciones turísticas porque uno conoce ya la ciudad. Por si fuera poco, el recorrido es rápido y cómodo, y la organización, aunque bien lo cobra, es de demostrada solvencia. Abundantes y frecuentes avituallamientos y la épica de entrar a meta haciendo tres cuartas parte de la vuelta a la pista de atletismo de Anoeta completan una receta de la que uno no se cansa. Así que, de nuevo estamos aquí. Esta vez, además, Julia corre la media maratón y un ramillete de amigos del club también estarán en la salida. Cruzarse con ellos en los recodos del recorrido será otro de los alicientes de la carrera.